90| Alex.
Salté sobre aquel hombre, golpeándole el estómago con mi hombro y lanzándolo hacia atrás.
Se volvió con fuerza, golpeando la espalda contra una mesa antes de que cayéramos al suelo. El arma rodó y cayó entre el yogur y el helado que se había derramado por el suelo.
Trató de arrastrarse hacia ella, pero yo tomé mi codo y le di un golpe en el pecho, arrancándole el aliento.
Comencé a arrastrarme hacia el arma; tenía que atraparla antes que él. Si el hombre venía acompañado de más personas en esa