Xavier siempre había sido un hombre calculador y metódico. No había nada que lograra escaparse de su radar.
Con sus ojos verdes bien puestos en su objetivo, era capaz de alcanzar las metas más surrealistas que alguien pudiese imaginar.
No en vano había logrado convertirse en uno de los modelos masculinos más exitosos de su país y había podido llevarse a la cama a los hombres más atractivos que el mundo había dado a luz.
Pero, a pesar de tan increíble talento y tanta determinación, seguía sintie