Tuve que soportar la cantaleta de Federico todo el camino hasta Transporte Imperio sobre lo peligrosa que había sido la idea de ir al barrio obrero, sobre lo irresponsable que había sido traer a un chico de allá prometiéndole una mejor vida, y sobre la mala idea que era convivir tanto tiempo con Alexander porque podría volver a despertar sentimientos en mí.
Lo cierto es que ya no le dije nada más, me limité a mirar por la ventana mientras la ciudad transcurría. Sinceramente pensé que aquello er