50| Alex.
Recosté la cabeza en la pared. Me sentía sucio, tenía el cuerpo caliente. Rabia y miedo cruzaron por mi cuerpo en cuestión de un segundo.
De repente, fui consciente de lo que había hecho: había arriesgado mi vida y había arriesgado la vida de Ana Laura entrando al barrio obrero por esa gema.
Estaba pensando en mi hijo, nada más que eso, y aquello me hizo sentir perdido. Necesitaba estar centrado, ahora más que nunca, tenía que estar concentrado.
Entonces aparté la cabeza de la pared y respiré p