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Yo no quise interferir, pero me pareció que la forma en la que Alexander le habló a Carlota no fue la más adecuada. Tampoco estaba de acuerdo en que le mintiéramos; ella tenía que saber cuáles eran los planes que teníamos ahora con la nueva información. Pero yo presentía que Carlota podría llegar a ser una peligrosa enemiga. De todas formas, lo comprobaríamos en cualquier momento.
Casi que Alexander se la había echado encima cuando sus ojos verdes se clavaron en los míos.
— Prácticamente l