Cuando, después de un par de tonos, la llamada se descolgó al otro lado, yo sentí un nudo.
— abuelo? — pregunté, conmocionada.
— Aquí estoy, mi niña — la voz al otro lado me hizo emocionar.
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
— ¿Abuelo, cómo estás? ¿Cómo están los trillizos? ¿Cómo están todos por allá?
— Es un lugar hermoso — me dijo el abuelo — . No me permiten decir cuál es porque la llamada puede ser interceptada, pero te prometo que estamos bien. Los trillizos están bien, están extrañánd