168| Alex.
De la mano de Ana Laura, cruzamos el enorme parqueadero de la dirección que papá me había dado. La verdad, no tenía ni idea de qué podría ser, pero lucía como un edificio grande e imponente.
Desde la primera vez que supimos sobre la ubicación del círculo bajo, en aquella fábrica abandonada en medio de la jungla, pensé que no era más que una organización mediocre que se escondía en las sombras y en las alcantarillas. Pero ahora sabía que no. Ahora sabía que todo iba mucho más allá de eso, y el e