158| Alex.

Yeison había dado en el clavo. Haber secuestrado a Alfredo era una lotería que no sabíamos si podría resultar a nuestro favor, pero así había sido. Habíamos tenido suerte y había resultado. Ahora teníamos que aprovechar esa ventaja.

me puse de pie con una extraña sensación en el pecho. Comprendí entonces que todos no éramos más que niños, atrapados en un juego que se repetía una y otra vez. Teníamos miedo de Máximo por lo que era capaz de hacer, y ahora él nos tenía a nosotros por lo que éramos
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