Un grupo de mujeres llegó a mi casa entrando la tarde. Traían bolsas, maquillaje y cientos de cosas que yo ni siquiera en mi vida hubiera imaginado tener en casa.
Me sentía absurdamente como una modelo de revista. Mientras unas me lavaban el cabello, otras me organizaban las uñas, y algunas más se encargaban de la cera. Me hicieron duchar con agua muy fría y, al salir envuelta en una toalla, prácticamente me desnudaron.
Aquel grupo de mujeres parecía estar acostumbrado a este tipo de trabajos,