Mundo ficciónIniciar sesiónMiraba cada rato mi reloj de mano. Sentía el tiempo infinito. El cielo se estaba oscureciendo y las personas del parque se estaban yendo, solo quedaba yo y unos viejos que jugaban juegos de cartas. Las esperanzas de volver a mi madre eran nulas. Me levanté soltando un bufido. Las maravillas no existían.
Rumbo a casa con las calles despobladas, sentí pasos detrás mío. Al principio pensé que era de alguien que vivía cerca e incluso mi imaginación pero luego sentí sus pisadas más cerca.







