No fue nada fácil convencer a mi madre y no deja de mandarme mensajes por el celular de que era una mala idea llevar a mi hermanita a Italia. Y más a una cárcel.
En Italia nos esperaría uno de los abogados que ya nos había representado y Jonathan coordinaría desde lejos. Pero esta era la mejor opción para dañarles a ellos, un argumento en que no le habían dejado ver a sus hijos.
Estábamos en el aeropuerto de Bogotá y viajaremos con nuestros nombres legalmente falsos. Así no llamábamos la atenci