Ignorando los preparativos de esa mujer, Dante estaba en un restaurante familiar comiendo y disfrutando de esa hermosa vista que le daban Isabella y Roger.
- Wee…
- Jajaja.
- Son lindos así ¿verdad? – le pregunto Elizabeth a Dante, ya que ellos se quedaron en la mesa y veían a madre e hijo jugar en el área de juegos, donde el menor se deslizaba en la resbaladilla, pero era sujetado por su mamá.
- Hm… es una linda imagen – contesto el pelinegro sin dejar de verlos.
- ¿Entonces buscaras cuidarlos