Isabella disfruto de su noche de pijamada con Elizabeth, donde jugaron a hacerse peinados locos y pintarse las uñas como si fueran niñas pequeñas, algo que podría decirse que fue algo extraño, pero ambas lo disfrutaron y se relajaron por esa noche olvidando los problemas y los pendientes del trabajo.
A la mañana siguiente, al prender la televisión mientras hacia el desayuno y se arreglaba para ir a la empresa escucho como el gran restaurante de Carolina fue clausurado por sus malos manejos.
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