Parte 66...
El día transcurrió con normalidad. Cada uno se ocupó de lo suyo y casi no volvieron a hablarse en la clínica, salvo cuando se cruzaban en los pasillos.
Eliza fue a buscar a Mike para hablarle del perro que había llegado, sin saber que había sido él mismo quien lo había llevado. Empezó a quejarse de que el animal no tenía ficha de internamiento ni registro de propietario. Antes de que siguiera buscando a quién culpar, él aclaró la situación.
— ¿Tú? — se sorprendió.
— Sí, yo. ¿Por qué