Parte 20...
Por la noche, mientras separaba la ropa que usaría al día siguiente para no retrasarse, sonó el teléfono. Era su tía Henrieta, que la invitaba a cenar en su casa.
— Tía, hoy no iré, ¿está bien? Dejémoslo p—para mañana.
— ¿Todavía estás enfadada conmigo, querida?
— No, tía — y decía la verdad—. Es solo que... que no quiero estar en la calle con toda esta lluvia, ¿sabes?
— ¿De verdad? — preguntó Henrieta con voz melosa.
— De verdad — Camila sonrió —. S—sabes que para mí es complicado