Parte 19...
Había pedido a una de las ayudantes que programara en la alarma sus quince minutos de descanso y también su hora de salida. Antes de irse, hablaría con la recepcionista para que dejara registrada la hora de entrada del día siguiente.
No le daba vergüenza pedir ayuda. Era mucho mejor que tener que disculparse por haber hecho algo mal. Después del tiempo que pasó en casa de su tía, justo al salir del hospital, comprendió que necesitaba aceptar su nueva condición y que pedir apoyo no t