Todavía recuerdo vívidamente mi respuesta a esa pregunta que él hizo.
El aire entre nosotros había estado tenso, pesado con todo lo que habíamos pasado: el miedo, las pruebas, los momentos cercanos a la muerte que todavía se aferraban a mi piel como barro seco. Él me miraba de la forma en que la gente mira cuando espera vacilación, cuando están casi seguros de que vas a echarte atrás.
"¿Todavía quieres firmar el contrato?" Esas palabras.
Por un breve segundo, el silencio se extendió. Sentí mi c