"¿Lo quieres…?"
La pregunta seguía resonando en mis oídos, lenta y persistente, como un canto que se negaba a desaparecer.
Se repetía una y otra vez, hundiéndose profundamente en mis pensamientos mientras me giraba de lado y daba vueltas inquietamente en la cama.
Las sábanas estaban enredadas alrededor de mis piernas, cálidas e incómodas. Sin siquiera darme cuenta, solté un fuerte pedo, algo que siempre pasaba cuando dormía demasiado profundamente.
Una de mis rutinas diarias.
Mis ojos se abrier