Rose.
No puede ser, este día va de mal en peor.
Primero, el estúpido sin cerebro que frena a media calle, segundo la chica miope que no ve por donde carajos va en bicicleta y ahora para colmo llego tarde al trabajo.
Detengo el paso justo en frente de la puerta de seguridad, donde los rociadores están haciendo su trabajo a la perfección, eliminar cualquier tipo de virus que pueda entrar mediante la ropa de los empleados que quedamos con vida en la empresa.
Espero mi turno con la poca paciencia q