Pasaron varios días, Adam seguía sin aparecer, había escuchado discusiones del abuelo por teléfono con Adam, Melody no entendía qué pasaba, Adam era cortante cuando ella lo llamaba, solo decía que estaba ocupado.
Por la noche llegó a la mansión, al entrar observó a la mujer del restaurante sentada en sala junto a un niño pequeño, Adam estaba ahí, el abuelo también los acompañaba, pero no tenía buena cara.
Melody camino hasta ellos. “Buenas noches”.
Adam levantó la vista mirándola. Melody hizo