Mundo ficciónIniciar sesión―Lo siento, Ángela… tienes razón, soy una basura, lo siento… ―repitió David. Ella estaba estática entre sus brazos, como si no diera crédito a lo que estaba pasando.
Viejas emociones lo inundaron, las sensaciones que recordaba se despertaron haciendo que su corazón latiera de prisa.
A pesar del perfume, el olor subyacente de ella, su fragancia natural, se encontraba allí; la textura de su cabello le hizo cosquillas e







