Mundo ficciónIniciar sesiónOfuscada como estaba, Ángela caminó con pasos rápidos hacia la mansión, que era la casa principal de la propiedad, en la que Ernest vivía parte del año. El camino enlosado serpenteaba entre arbustos que expelían una fragancia cítrica relajante, y culminaba al borde del área de piscina, donde una alberca enorme se abría ante la noche.
Ella pasó más allá de ese lugar, el trayecto ayudó a cal







