CAPÍTULO 38

Cerró la puerta y se adentró, sin mirar atrás, en el callejón hasta alcanzar la entrada del edificio; no esperó a saber si David se marchó a o no, subió los escalones de dos en dos, sin detenerse, sin que le importara que le faltara el aire o le doliera el costado. Abrió la puerta de su departamento, dejó la cámara sobre la mesa de centro y fue hasta la nevera a tomar agua; bebió directo de la jarra de vidrio.

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