INFIERNO
ERICK
-Mátalo – anima Fabrizio a la par mía – dale ya su cristiana muerte, no nos sirve de nada.
Le hago caso a mi amigo y con la hoja afilada de mi daga rebano el cuello del hombre que tengo de rodillas frente a mí, su cuerpo cae en medio de un pequeño charco de sangre con los ojos abiertos viendo a la nada.
Es una verdadera lástima que no colaboren y prefieran su suicidio antes de soltar la lengua.
Últimamente he estado muy desesperado, las ansias de prenderle fuego a todo me están c