Me eché hacia atrás todo lo que pude, huyendo de aquellas mujeres por lo que quisieran hacerme, hasta que la jefa como la llamaban, me cogió del pelo, evitando así que me moviera más del lugar donde me encontraba.
—-- Señorita, aquí todas somos iguales, ninguna va a tener compasión, así que más vale que hagas todo lo que te digamos o te prometo que lo pasaras, muy mal — me dijo.
—- Jefa, se nota la barriga que tiene, porque no le pintamos soy una cerda y me dejo follar por cualquiera, creo que