Una semana después el médico entró en mi habitación muy sonriente, llevando en sus manos unos documentos. Yo me encontraba en esos momentos con Aaron, hablando de diversas cosas.
—- Bueno Gabi, aquí traigo los documentos de tu alta, cuando te vayas a ir, recuerda que tienes que pasar por la comisaría, tienes que firmarles unos papeles sobre la denuncia— me dijo
—- De acuerdo, ¿ya puedo vestirme? — pregunte riendo.
—- Si ya puedes vestirte e irte a casa, pero cuida a ese campeón que llevas en tu