18–Bajar al infierno.
—Hola Carlos, discúlpame es que ando apurada y no te vi.
—Apurada y ocupada, diría yo.
—No entiendo a que te refieres—le dijo Amelia achicando los ojos.
—La verdad es que pensé que eras diferente, no sé, es tan raro dar con personas, bueno, con mujeres en este mundillo nuestro que realmente les interese su carrera y escalar por méritos propios y no por encamarse con su jefe que cuando te conocí pensé que eras de esas pocas.
Amelia abrió de golpe sus ojos—¿es idea mía o me estás juzgand