11–El vestido.
Fabio empezó a reconocer su rostro con la yema de los dedos, su boca, su nariz, todo.
—No necesitas maquillaje, me gusta como cuando vienes a trabajar.
—Solo quería lucir diferente hoy.
—No tienes necesidad de lucir diferente, solo tienes que ser tú y para eso necesitas deshacerte de cierta y determinadas cosas que definitivamente no van contigo.
La miró por un segundo, le sonrió y luego con un rápido movimiento le rompió el vestido negro que ya a estas alturas se había convertido en su peo