Le sonreí de forma amable y le dije que nos sentáramos en el sillón, luego de acomodarnos me puse a contarle todo lo que había pasado en la renovación de votos, de cómo mi madre me gritaba y me decía que prefería mil veces sacarme a la calle que tenerme más tiempo en su casa, parece que él ha notado mi tristeza y me ha abrazado con fuerza, diciéndome que ahí estoy a salvo y que nadie podrá lastimarme. Su gesto tan amable y dulce hizo que me pusiera a llorar otra vez.
No estoy segura por cuanto