Mi cuerpo se siente agotado y todo mi cuerpo vibra todavía.
Estar con Sebastián es como subir a una montaña rusa.
Sonrío como colegiala sintiendo mi pecho lleno de felicidad y satisfacción.
Todavía me da miedo esto que comienzo a sentir por él, pero me es imposible parar.
No solo es deseo, es algo más y eso me quedó claro ahora que estuve lejos de él.
Lo extrañé y por mucho que evité no pensar en él, no resultó.
Antes de poder levantarme, la puerta se abre de golpe y veo a Jonathan entrar.
Frun