Estuvimos hablando y riendo por mucho o poco tiempo. Al rato veo la hora y es ¡¿Casi medio día?! ¡Rayos! Mi bebito ya debe tener mucha hambre, debo ir a darle su leche y si Ryder no pensaba matarme, ahora si lo hará, tengo miedo, tengo miedo.
- Ya me tengo que ir, dos personas no están o estarán muy contentas. – Le digo rompiendo el bonito momento en que estábamos.
- Está bien. – Está triste. – Cuídate y me visitas más seguido, por favor.
Dice y yo asiento, paso al pequeño Tyler a los brazos de