17. El celular
Me levanto por el espantoso ruido del despertador, restriego mis ojos y me paro de la cama, mientras más duro acostada, más pereza me da.
—Otro día de trabajo, ¡Qué felicidad!—exclamo sarcástica.
La vida era más fácil cuando mi único deber era estudiar. Voy al baño a hacer mis necesidades matutinas y tomar una ducha.
Al salir me dirijo al armario para sacar uno de mis conjuntos de trabajo, este consta de un pantalón de tela blanco, una blusa sin mangas cuello alto color lila y un blazer del mis