PDV: Viena
Detallando su habitación me percataba que efectivamente se había marchado, había desalojado como si le hubiese sucedido algo. Saliendo de su habitación hacia la sala común en la que solíamos pasar gran parte del tiempo me encontré con mi bolso. En ese preciso momento recordé cuando lo deje en su auto, nos bajamos tan rápido del vehículo que lo había olvidado. Teniéndolo en mano busque mi teléfono para contactarla. Marque infinidad de veces su número telefónico, sin embargo, no obtuv