Mundo ficciónIniciar sesiónKassandra:
Más tarde, esa misma tarde, Riley y yo estábamos relajándonos en el sofá del salón, comiendo algo y viendo la televisión, cuando me dijo con entusiasmo y sin levantar la vista del móvil:
—Kassie, te va a encantar conocerlo. ¡Tengo muchísimas ganas de que os veáis!
—¿A quién voy a conocer? —pregunté, preguntándome si se refería a su jefe.
—¡A Patterson! A mi prometido, claro. El chico del que te he estado hablando —dijo dándome un toque juguetón en la rodilla.
—Espera, ¿estás prometida? ¿Cuándo ha pasado esto? ¿Cómo es que no me habías dicho nada? ¿Ahora me guardas secretos? ¿Por qué no me lo dijiste antes?
—Hace ya un tiempo, tal vez unas semanas —sonrió radiante—. No te lo estaba ocultando, solo quería contártelo en persona para ver tu cara.
—¿Y cómo te trata?
—Me da una paz enorme. Es detallista, divertido, un amor de chico... y guapísimo —podía ver la felicidad iluminándole el rostro; irradiaba puro afecto.
—Bueno, si tú lo dices... Me muero por conocerlo —sonreí sinceramente. Se merecía ser feliz y me alegraba enormemente de que hubiera encontrado a su alma gemela.
Cuando por fin nos conocimos, su aspecto me pilló totalmente desprevenida. Joder, era guapo de verdad; no estaba preparada para eso. Ri-Ri me había dicho lo atractivo que era, pero se había negado a enseñarme ninguna foto porque insistía en que debía conocerlo en persona. Por muy detallada que hubiera sido su descripción, no le hacía justicia.
Era claramente atlético, de facciones marcadas, y su musculatura se intuía perfectamente bajo la camiseta polo negra ajustada. Los pantalones grises le marcaban unas piernas rectas y bien formadas. Llevaba el pelo castaño oscuro peinado con esmero hacia atrás, atrapando los últimos destellos del sol de la tarde.
Sí, estaba tremendo.
Riley tiene buen ojo para las cosas buenas —guiño—.
Por lo que me había contado, era todo un caballero, y lo confirmó con su tono suave cuando mi hermana nos presentó. Me dedicó una sonrisa encantadora que me encandiló al instante mientras me tendía la mano.
—Me alegra mucho conocerte por fin, Kassandra. Tu hermana me habla muchísimo de ti —dijo al soltar mi mano.
—Espero que solo te cuente mis cosas buenas —dije con una sonrisa pícara lanzándole un guiño a Riley, que me devolvió el gesto—. Yo también me alegro de conocerte.
—Voy a pedir algo para cenar. ¿Os apetece patatas fritas con pollo frito? —preguntó Riley marcando ya en su teléfono—. Estoy reventada, no tengo fuerzas ni para encender la cocina.
Todas estuvimos de acuerdo con el menú y nos pusimos a charlar tranquilamente mientras esperábamos a que llegara la cena.
Unos gemidos fortísimos me despertaron por la noche. Hacían un ruido tremendo cuando follaban. Escuché a mi hermana exigir:
—Fóllame el coño bien empapado.
—¿Qué quieres, mi amor? —preguntó Patterson—. Dime qué quieres.
—Quiero que me folles —gemía Riley.
—Pídelo por favor —exigió Patterson—. Añade «por favor» a la frase.
—Por favor, papi Pat —gimoteó Riley—. Por favor, fóllame...
¿Me encendió escucharlos? No lo sé. Lo único que atiné a hacer fue coger los auriculares, conectarlos al iPhone y ponerme música de Drake a todo volumen.







