—Sí, ella me sedujo, pero sé que también fue mi falta de fuerza de voluntad. En esa situación, debí haberme ido, pero Juana… Amor, los hombres tienen deseos, no lo niego. Juana sabía cómo provocarme. Ha tenido muchos novios y vivió en el extranjero, sabía exactamente cómo hacerlo… Perdí el control. Lo admito, fue mi culpa, no pude resistir la tentación.
La esencia de su discurso: «Solo cometí el error que todos los hombres cometen.»
Respondí con frialdad.
—Las personas tienen deseos, pero solo l