Sebastián, al notar mi preocupación, empujó la ensalada francesa que había pedido hacia mí.
—Pensar tanto mientras comes no es bueno para la digestión —dijo con tranquilidad.
—¿Tan seguro estás de que tu madre me buscará para esto? —respondí, sabiendo que Sebastián había leído mis pensamientos una vez más.
De repente, el filete que estaba disfrutando ya no me parecía tan sabroso. Noté que la mención de «tu madre» hizo que su expresión se volviera más fría.
¿Qué tipo de problemas existían entre e