—Claro que me importa, tu chica será mi futura jefa, y eso tiene mucho que ver con mi carrera. ¿Cómo no voy a fijarme? —Intenté mantener un tono neutral, pero sus palabras provocaban un cosquilleo en mi pecho.
—En ese caso, tienes razón en prestarle atención. —Su sonrisa se reflejaba en su mirada, dándole un aire despreocupado.
Llegamos al estacionamiento.
Temiendo que alguien nos viera, cubrí mi rostro con las manos, tratando de ocultar mi vergüenza.
Pero en lugar de soltarme, Sebastián inclinó