Capìtulo 4.5
Ignatiev.
Nunca en su vida se había sentido tan nervioso, amaba a Kisha con todo su corazòn, sin embargo, ahora tenía dos cosas más en su interior por las que velar.
Todo el tiempo miraron aquella pantalla, siendo testigos de lo que sucedía. Viendo como su muñequita iba a entregarse a él.
Lo último que sus ojos divisaron, antes de saltar, fue a Kisha acercándose a aquel bastardo Italiano. Se preguntó porque motivo no mató a la mujer de rodillas en el suelo, dispuesta para ella.
Se