Capìtulo 4.1
Kisha.
Cargaba una nueve milímetros en el bolso, con las suficientes balas como para matar a un maldito ejército.
Planeaba acabar con la vida de un par de personas, pero no aùn.
Rodeando la casa se dirigió al patio trasero, recordando las escaleras de incendios al lado del balcón. Deseo que cierto imbécil no estuviera espiando.
Camino despacio, aferrando con fuerza los tubos de hierro mientras escalaba. Entró a su habitación sin hacer el mínimo ruido, dejando el bolso bien escondid