Capìtulo 0.5
Kisha.
Se encontraba en el club controlando los libros de contabilidad cuando Ignatiev entró a la oficina.
—¿Realmente no te han enseñado a tocar?
No levantó la vista de los números que pasaban frente a sus ojos, no hasta que él no respondió a su pregunta.
Lo observó con fijeza, a medida que analizaba las emociones en sus ojos màs frunció el ceño, hasta que cerró el libro de golpe apretando los puños con fuerza a sus lados.
—Te lo han contado.— Se levantó de la silla con lentitud.