Ya imagino el monto. La señora me miraba algo escamosa. Luego habló.
—Depende de lo laborioso que lo quiera el cliente. —Se acomodó sus gafas, otra vez.
—Perdí media hora, solo dígame que cuesta hacer un vestido estilo Elfa, blanco.
Verónica me miró a lo mejor no le gusta que yo escoja el estilo, debe verse preciosa en un traje de ese estilo y con ese cuerpazo.
—Así de sencillo, con mi toque de elegancia cobraría quince millones.
—Le pago cuarenta y cinco millones —los ojos parecieron gigantes