—Si veo un caso más fuera de contexto, lo llamo.
Ingresé al baño, bajo el agua saqué el sudor de mi cuerpo, al salir me vestí lo más rápido que pude, Verónica estaba en el balcón, nuestra habitación quedaba al frente de la calle. Saqué mi arma y la guardé en la pretina de mi jean, la cubrí con mi camiseta larga.
—¡Luisa! —llamó Verónica.
—¡Dime!
Al salir al balcón, ya es una costumbre cuando me siento amenazada, por entrenamiento hice un escaneo del entorno. Ventanas abiertas de las habitacione