Tenía a mi Hermosa abrazada, mi mano como de costumbre aferrada a su seno, el leve llanto de Liam nos despertó.
—Yo lo atiendo Cielo. Anoche, te acostaste tarde con lo que le pasó a Lupe.
—No te preocupes, yo lo hago, ya debo ponerme a trabajar, tengo muchas cosas pendientes. Después de bañarlos, muy seguro no pueda ayudarte tanto. —Le di la vuelta y le mordí el pezón erecto.
—No empieces algo que ya no vamos a poder terminar. —sonreí, le di la vuelta de nuevo y le mordí duro el culo—. ¡Roland!