La situación entre nosotros desde lo que pasó sigue tensa y no por mi Pequeña, sino por mí.
—¡Miguel!
El grito de mi mujer me sacó de mis pensamientos, salí del despacho, hoy tenía junta virtual con Daniel, Gustavo y Arnold, debo mirar las cifras de la empresa de transporte. Corrí a sus gritos, estaba en la terraza con Isaac, me regaló esa hermosa sonrisa que me derretía, cruzamos la mirada, desde que la violé no lo hacía, al comprender la aparté y la vi negar.
—Me asustaste, ¿por qué los grito