La ira me envolvió, solo fue un pico que me dio este imbécil y ahora es Miguel quién me aleja de Juan al que le di dos cachetadas y comencé a pegarle.
—¡Verónica no fue para tanto! —dijo el estúpido ese.
—¡IDIOTA! —Las lágrimas comenzaron a salir una tras otra—. ¡NO LO ENTIENDES! —El llanto fue más notorio, comencé a temblar por la rabia—. SUS BESOS ESTABAN EN MIS LABIOS… No quiero otro recuerdo, ¡¿QUÉ MIERDA no entiendes?!
Las personas que me conocen les parecerá extraño el que diga una mala p