Ahora estoy lindo, Diana no deja de hablar con el imbécil del amigo de Santiago, a eso, súmenle el tonto de Juan que parece perro faldero tras la señora. Menos mal, Raúl la capturó y tienen una hora bailando, dando un espectáculo con su manera de bailar, aunque con el Patrón hacían magia.
—¿Ya más tranquilo?
Dijo Rata, apenas se sentó a mi lado, yo no apartaba la mirada de Diana y ese tipo, se la ha pasado riendo a su lado. ¿Acaso era comediante?
» Por la cara no lo estás.
—Con lo de la señora