Ella negaba ante mi pregunta y con la mejilla sonrojada seguía reacia en aceptar mas ayuda.
—Insisto, van a pagarme mucho por solo ser su asistente.
—Exacto, ahora tenemos siete empresas, imagínate las que me llegarán en tres días. Además, no tenías a dónde ir, yo necesitaba sentirme útil para salir de la depresión que ya te conté.
Diana era una mujer muy linda, de cabello castaño, se lo había cortado hasta los hombros y fue un cambio que notó Miguel, por más que él diga que ella no le interesa