—¿Te gustaría decirme algo? Es que, pareces querer expresarme algo —dijo ella, y él asintió.
—Sí, ve con tu hermano, estaré aquí.
—Vale.
De pronto Valentina se sentía un poco nerviosa ante la presencia de ese hombre era demasiado apuesto, incluso más guapo que como ella recordaba al muchacho. Ya era un adulto, uno muy atractivo. Sacudió la cabeza. No podía estar pensando en eso, justo en ese momento, ahora lo relevante era Mario.
Pronto Valentina había entrado a la habitación y se encontró