PUNTO DE VISTA DE SEIRRA
Dos años.
Se sintió como un parpadeo, pero al mismo tiempo como si hubiera pasado toda una vida. ¿Esa versión mía asustada, rota e insegura? Ya ni siquiera la reconozco.
Una recomendación se convirtió en un contrato, y ese contrato se convirtió en cinco. Muy pronto, las empresas empezaron a enviarme correos rogándome que diseñara sus sitios web. Ya no era solo "Sierra Morgan". Era Sierra Morgan, la chica cuyo nombre ahora aparecía en la lista de Forbes de las diez bi