PUNTO DE VISTA DE SEIRRA
Habían pasado semanas desde que firmé ese contrato y, honestamente, puse todo de mí en él.
Noches largas. Café frío. Audífonos puestos, la espalda inclinada sobre mi laptop, los dedos haciendo clic y arrastrando cosas hasta que la vista se me nublaba. No solo estaba diseñando páginas… me estaba reconstruyendo a mí misma, un gráfico, un código y un diseño a la vez.
Esto no era solo para su marca.
Era para mí.
Mi nombre iba a estar en esto y, por primera vez en muchísimo